10 febrero 2006

Prólogo

La luz se filtra entre las altas copas de los árboles, creando un bello juego de colores, con el agua del gran río Aloe. La tranquilidad natural del bosque sólo es interrumpida por el sonido de las pisadas, de un pequeño y variopinto grupo de hombres que avanzan en fila entre la espesura creando una senda a su paso.
Observando el grupo más de cerca se cuentan como una decena, de entre los que se pueden ver algunos niños, una mujer, y varios hombres fuertemente armados. No se percibe ningún blasón, ni distintivo reconocible, en ellos. Avanzan silenciosos y decididos, pero con la intranquilidad propia de cualquiera que se mueva en estos oscuros tiempos por el mundo.

A una señal del que va en cabeza la fila se detiene y se agacha, algo flota por el río bajando con la corriente.

Un siniestro desfile de cadáveres empalados en saetas negras con plumas de cuervo, cruzan ante ellos, flotando y llevados por la corriente, desaparecen con la misma velocidad que aparecieron, dejando una oscura mancha escarlata en el río y una sombra en los rostros de los observan la escena.

Un par de esos cuerpos han quedado enganchados en la orilla del río, entre las raíces de un viejo sauce, la corriente les hace moverse con un macabro bamboleo...

6 comentarios:

Capitán Sögul dijo...

¿Se oye algo?...

Angust McKlow dijo...

Nada más que el rumor de las aguas, y el cantar de los pájaros, ignorantes a todo lo que sucede...

Capitán Sögul dijo...

Claro, hasta que se oiga un "TACHAK!" al más puro estilo Thor... seguido del desenvainar de alfanjes y del zumbido de las cuerdas de arco al ser disparados... Yo pararía en seco, y haría que la caravana permaneciera en silencio por sus vidas mientras un explorador se adelanta para investigar...
Pero como no estoy ahí...

Capitán Sögul dijo...

Ya se que el estilo no es innovador, pero efectivo...

Cornellius dijo...

No me encaja Ángel, si nosotros estabamos viajando en el sentido de la corriente del rio, evidentemente es algo que ha pasado a nuestras espaldas mucho más arriba que la granja incendiada, no?

Angust McKlow dijo...

Efestivamente...