23 septiembre 2005

Crónica: La caida de la Torre de Kelkos

Empezaremos con la crónica de....
La caida de la Torre del Kelkos

Lugar: La isla de Loria, en el mar de la muerte.
Aventureros: Gaul, Holtgard, Niebla, y el extraño personaje sin nombre conocido como Jarril...

Tras varias semanas en la torre de Kelkos, en el mar de la muerte investigando el origen y motivos por los que alguién está invocando a las fuerzas oscuras a nuestro plano de la existencia, nuestros héroes comienzan a aburrires. Pero afortunadamente, unos misteriosos piratas llegan a la isla e intentan tomar la torre por la fuerza.

Tras un primer intento de asalto directo, que se salda con tres piratas con la cabeza abierta, éstos deciden tomarselo con más calma y montan un campamento al pie de la torre.

Esa misma noche, la intrépida y escurridiza Niebla, sale de la torre a espiar en el campamento enemigo.
Descubre que los piratas están comandados por Altravis, lider del conocido barco corsario La Orca, y que han vendido sus servicios a un tal Leutis. Al ser descubierta repetidas veces merodeando por la tienda de Leutis, pero sin que nadie lograra capturarla, acaba volviendo a la torre para repasar la información obtenida.
Leutis es uno de los que acudió a la llamada de Abromius, al consejo de sabios celebrado en Drak meses atras, y al que asistió también por un error, nuestro héroe sin nombre, también conocido por sus compañeros como Jarril.Leutis

Todos temblaron ante la idea de tener a un sabio del consejo como enemigo, pues muchos los consideran expertos en las oscuras artes de la hechicería y brujería.
Decidieron usar uno de los objetos que encontraron en la torre de Kelkos, el Ojo del Dragón. Gracias al orbe, lograron ver en el interior de las tiendas del campamento, pudiendo comprobar que Leutis iba escoltado por dos guerreros de temible aspecto.
Una de las premisas en la que nuestros héroes estaban de acuerdo es en que el conocimiento almacenado en la torre de Kelkos no debía caer en malas manos. Por lo que decidieron acabar con la biblioteca.
Tras arduos planes y discusiones se tramo una conspiración para acabar con dos pájaros de un tiro, incendiar la biblioteca y matar a Leutis.
Montaron la trampa, un barril de Apsak, encontrado en los sótanos de la torre, un frasco de frágil cristal con una pequeña explosión mágica en su interior, un complejo sistema de poleas y cuerdas, y la trampa estaba servida...
El grupo se dividió en dos, unos iban al barco para ponerse a salvo y los otros intentaban hacer que Leutis cayera en la trampa. Parlamentaron con los piratas, y hablaron a Leutis de las maravillas que se encontraban en la biblioteca. Finalmente accedió, y quedandose nuestros heroes a recaudo de los piratas, Leutis y sus dos guardaespaldas se internaron en la torre.
...
El tiempo pasó, y nada sucedia, el plan había fallado (la maldición de nuevo?), el frasquito no debió hacer explotar el Apsak, o habían descubierto la trampa, o el sistema de poleas no funcionó, pero el caso es que el tiempo pasaba y no se veía ninguna explosión por ningún lado.
No existía plan alternativo, así que hubo que improvisar y Jarril haciendo uso de su poder de convicción y algo de superchería, consiguió pactar con los piratas una tregua, por lo que avanzó junto a un sorprendido Gaul de nuevo hacia la torre.
Una vez a los pies de la misma, bombardearon la biblioteca con más frasquitos explosivos a través de la ventana, con la vana esperanza de que el barril de Apsak explotara. De nuevo no hubo suerte, aunque esta vez la biblioteca si se incendió. Por este motivo, uno de los guardaespaldas de Leutis, apareció abajo con no muy buenas intenciones, y tras un breve enfrentamiento, Gaul le medio seccionó el cuello.
Sorprendentemente Jarril, decidió que ese hombre no iba a morir allí y comenzó a usar sus artes curativas en él. La herida era fea, y la curación llevaría mucho tiempo, tiempo precioso que no tenían como demostró el hecho de que a los pocos minutos, aparecieran un furibundo Leutis y el segundo guardaespaldas arco en mano apuntando a nuestros amigos.
La flecha salió del arco, y Gaul no logró pararla a tiempo, impactando a Jarril en la cabeza, desplomandose sin sentido.
Gaul bastante cabreado fue en pos de los dos malvados personajes, pero antes de que llegara Leutis realizó unos extraños gestos con los brazos, y murmuró oscuras palabras en un lenguaje desconocido. En ese instante una aguda punzada de dolor recorre la espina dorsal de Gaul, pero gracias a su duro entrenamiento, esto no evitó que embistiera al mago tirandolo al suelo. Inmediatamente, sin dejar pasar ni un segundo, giró sobre si mismo, y rápido como un rayo esquivo el golpe que el arquero intento propinarle, respondiendo con un mandoble a la altura de la tibia que le seccinó la pierna.
Sin dar tiempo a que el mago lograra ponerse en pié, le atacó con un golpe descendente que partió su craneo en dos.
Así acabaron lo dias de Leutis y su compañía.
Y así acabó también la inmensa fortuna que habrían podido amasar los piratas, cuando Leutis les pagara lo prometido, cosa que no les gustó demasiado, pero que afortunadamente pudo ser compensada con los restos de la inmensa gema carmesí de la torre de Kelkos.

La torre acabó explotando, pero unas horas despues de la refriega, seguramente el barril había sido descubierto y cerrado, y hasta que no prendió, pues no estalló el Apsak.

Finalmente la herida de Jarril no fue más que un rasguño, y a las pocas horas ya estaba de nuevo en pie. Aunque algo cambió en su mirada, quizás haber estado tan cerca de la muerte le ha cambiado, ¿solo él lo sabe?

Los piratas se despidieron de nuestros héroes, celebrando haber roto la maldición del mar de la muerte, ya que regresarían vivos de tan siniestro lugar.

Y por fin tras despedirse de la isla, toca partir y nuestros amigos embarcan en el pequeño mercante que les trajo una vez y que esperemos les devuelva a su tierra sanos y salvos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena idéa, no se cómo ha podido ocurrírsete... :)

Asi podré seguir vuestras aventuras y calmar el mono de jugar.
Muchas gracias McK.
Un saludo!
Capi

Capitán Sögul dijo...

Podrías recuperar la ida de olla que provocó el comienzo de la necesidad de jugar de nuevo.. lo de que me convertí en armero construyendo mi propia nave y esas cosas, eso sí, revisado por tí, para ponerlo como historia paralela a la que han vivido los Pj`s en el M. de la Muerte.
Asi, si llegado el momento, puedo o me encuentro con ganas de volver a jugar, tengo una historia detrás aunque sea de pnj.

Saludos Gran Mck.

Angust McKlow dijo...

Tranquilo, los deseos de los jugadores nunca caen en saco roto.

Y a ver si es verdad y llega ese momento algun día.

Abrazos.